miércoles, 26 de enero de 2011

Soñemos una vez más.

La lluvia de varias semanas atrás continuaba mojando los árboles...que para verla pasar se inclinaban y hacían caer todas las gotas de sus ramas hacia un costado, inundando las veredas. Mientras caminaba una enorme ola le acarició los talones...sus pies se mojaron tanto que decidió subirse a su paraguas y  al mirar hacia atrás..las olas eran cada vez mas grandes. El viento soplaba con furia esa noche...y la empujaba como jamas lo había hecho. No tenía escapatoria, mas que seguir el camino que el viento le marcaba, ya  que si decidía bajarse de su paraguas seguramente terminaría ahogada.
La ciudad parecía un inmenso mar.. estaba tan silencioso en aquel lugar...como si todos estuvieran dormidos. Sólo agua y nada más.
Las luces de la calle se apagaron de repente, pero ella no tenia miedo...o quizás si. El paraguas que se había comprado en un simple supermercado hacia unos varios años, resultó ser tan resistente que pudo sostenerla sobre el mar durante horas. No cualquiera se hubiera dormido en una situación así, pero ella, por supuesto, se durmió.
Después de horas eternas de sueño, el paraguas se estancó en la arena, abligándola a abrir los ojos una vez más...acostada mirando al cielo se dio cuenta que era tan azul, que parecía de terciopelo.
Casi dormida...saltó y se enterró en la arena hasta los talones. Era como estar soñando, ella sentía que estaba acostada en su cama...pero a su vez...sentía cómo la arena en sus zapatos le molestaba para caminar, por eso, desde la cama se los sacó rápidamente sin siquiera levantarse...sin abrir los ojos.
Puso los pies en la arena húmeda y dejó que las olas bailen entre sus dedos,  sonriendo por las cosquillas que siempre había tenido en ellos.
Miro a su alrededor y mientras tanto, escurría su vestido...sin darse cuenta todavía donde estaba...
A lo lejos, una mano la saludaba...pero el sol brillaba...no la dejaba abrir los ojos, parecía no querer que ella supiera quien era esa persona. Casi sin pensarlo levantó sus pies de la arena y como queriendo engañar al sol,  corrió con todas sus fuerzas, con los ojos cerrados. Se sentía libre y feliz...como si estuviera a punto de despegar...hasta que unos  brazos la levantaron por el aire...-Bailamos?, le dijo...y la hizo girar como en cámara lenta. La música se escuchaba cada vez mas alta..aunque nadie estaba tocando, eran sólo ellos.
Desde su cama, su mano bailaba aquel valss, y ella sonreía.
El viento la despeinaba y la volvía a peinar...y el sol iluminaba su rostro tan blanco como una seda.
Mientras giraba, su vestido blanco sentía que volaba...y ella también. El aire que entraba por la ventada de su habitación, le hacia caricias...pero ella sentía mucho mas que al viento... y ese atardecer, se hizo eterno...se quedaron para toda la vida...bailando en aquel lugar mágico.
Nadie sabe como llegó allí, pero nunca mas la volvieron a ver...
Ya nadie habla de ella...nadie la recuerda.
Pero yo si, cada día...
Yo se dónde está,
Esperándome...
Mi alma.