Era una noche fría y silenciosa...solo se escuchaba el tic tac de un reloj que su hija le había regalado...y una triste melodía que tocaban las lágrimas que caían de la canilla mal cerrada de la cocina...
Ella era una especie de fantasma perdida en esa casa inmensa, como cáda noche...tirada en un sofá con sus anteojos caídos, y un libro en su mano que contaba la historia de su vida..., la que a menudo leía para no olvidar...aquellos mágicos y lejanos momentos que alguna vez le habían pintado una sonrisa. Una lámpara cansada alumbraba su triste rostro...y dejaba al resto de la casa en una penumbra que de vez en cuando dibujaba siluetas de personas en las paredes...sombras que la hacían sentir de alguna forma...acompañada.
De un instante a otro el reloj se detuvo...y ella enfocó sus ojos hacia el, para ver que le pasaba...ese tiempo que la corría de atrás y la hacía olvidar todos sus anhelos, no podía detenerse...
Se levantó del sofá y cuando llegó al viejo reloj se dió cuenta de que se había parado en una hora exacta...00:00 de la noche, la media noche...pensó que quizás se le habían acabado las pilas...y cuando se volteó para agarrar algunas de la cómoda...alzó la vista y se encontró a ella misma en el espejo...su rostro lleno de grietas...y sus ojitos cansados... no eran los mismos de hacía 52 años...pero que aún tenían ese brillo que nadie podía confundir...
Se quitó los lentes y dejó su libro sobre la cómoda para abrir el cajón, pero cuando apenas lo apoyó...el libro se cayó al suelo y las páginas retrocedieron unos cuantos años...sin sus anteojos puestos le era difícil leer lo que las letras negras y subrayadas decían...solo alcanzó a leer un título que le resultó conocido: Mi primer amor...
...y como una película que vimos cientas de veces pero que jamás nos cansa...ella empezó a recordar...y al mirarse nuevamente en aquel espejo...sus arrugas habían desaparecido como por arte de magia...sus canas se habían tenido de negras...sus labios color rojo......el marco negro de sus anteojos se había convertido en un delineador que marcaba las finas pestañas de sus ojos...su chaleco de invierno...en el vestido blanco bordado a mano y sus pantuflas en los tacones pasteles acharolados....todo era como aquella noche...que lo conoció...
Las sombras de las paredes, se unieron y formaron una sombra aún más grande...que al acercarse a la luz de la vieja lámpara...tomaron forma...y color...y se transformaron en aquel príncipe con un traje negro, un sombrero y una rosa....que la había invitado a bailar aquella medianoche hacia ya 50 años, que una vez mas...alzaba su mano y la miraba como aquella vez...
Las gotas de agua sonaban como un vals y la luna alumbraba sus emocionados ojos...mientras se abrazaban....todo parecía real, todo era real....sus corazónes ya no necesitaban un marca pasos para funcionar y sus almas se unían una vez más como jamás lo habían hecho...
Esa noche ella despertó de un sueño eterno, despertó para encontrarse con el amor de su vida....
y el final de su libro...de toda su historia...la última página...estaba ocupada por aquella rosa blanca que él le habia regalado la noche que la amó....y que despues de 52 años, la envolvió con sus pétalos...y la hizo volver a las nubes...donde él la esperaba.
sábado, 5 de julio de 2008
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